El Efecto Óscar Maydon: Cómo un Artista Está Moldeando el Futuro de la Música Latina
Desde las calles de San Felipe, donde el sol besa el mar y las olas susurran sueños, emergió Óscar Maydon, un nombre que resuena con fuerza en la escena musical latina. Pero detrás del éxito, los charts y los millones de reproducciones, se esconde una historia de perseverancia, amistad y una visión clara: la de un joven que transformó sus sueños en realidad, creando un imperio musical desde cero. Prepárense para descubrir la trayectoria de Oscar Maydon, el artista que conquistó el mundo sin olvidar sus raíces, y que hoy se ha convertido en el mentor de la nueva generación de talentos.
FEATURE INTERVIEW:
Para comenzar, ¿podrías contarnos un poco sobre tu infancia?
Nací en Mexicali, pero crecí en San Felipe, California. Es un puerto, así que mi infancia estuvo muy ligada al mar. Pasaba mucho tiempo en lanchas, motos de agua… Siempre he sido muy acuático, por así decirlo. Al salir de la preparatoria, si no estábamos faltando a clases, estábamos en la playa. Era un niño de pueblo, pero de mar. Fue una infancia muy tranquila.
Si pudieras revivir un momento de tu infancia, ¿cuál sería?
Definitivamente la prepa. Fue la mejor época de mi vida. No tenía más preocupaciones que ir a la escuela y no reprobar. Tenía a mi familia y amigos cerca. Era un ambiente muy bonito.
¿Eras un niño tímido o sociable?
Nunca he sido tímido. Siempre he sido aventado y he tenido muchos amigos.
¿Eras de hacer muchas travesuras?
Más de las que te imaginas. Yo era el desmadroso del salón, el chistosito, el que los profes odiaban.
¿Cuál fue tu peor travesura?
Recuerdo una vez que llegó una niña nueva a la prepa. Entrábamos a la una de la tarde. La niña venía recién bañada, con el pelo mojado. Todavía no llegaba el profe y cuando la niña se iba a sentar enfrente de mí, le moví el banco y se cayó. Se le cayó una botella de agua que traía. Ella se enojó y empezó a llorar. Me aventó la botella en la cara y me pegó con la tapa, enterrándome como tres brackets en el labio. Todo por jugarle al burlón.
Eras el típico que le gustaba una niña y le jalaba las trenzas, ¿no?
Totalmente. O le escondía la mochila, le sacaba los libros y se los envolvía en cinta adhesiva, o les subía los tenis a un árbol. Cosas así. Ya no se aplican esas cosas para ligar, obviamente. Creo que fue una etapa… Recordarla en su momento es castroso, pero luego es parte de crecer.
¿En qué momento empezaste con la música?
Fue cuando empezó la pandemia. Estaba en Mexicali y nos encerraron a todos. Yo decía: “¿Qué hago ahora?”. Quería ganar dinero, pero no podía salir, no podía trabajar. Entonces pensé en venderles correos a mis amigos. Yo sé tocar la guitarra, así que les vendía canciones personalizadas. Y así empecé a ganar algo.
¿Y así te diste cuenta de que podías hacer música?
Sí. Le empecé a vender canciones a la gente y me di cuenta de que podía hacer música. Nunca lo había intentado antes, la verdad. Nunca fue algo que soñé, se me hacía imposible por las posibilidades que tenía en mi pueblo, pero me empezó a gustar. Empecé con corridos y luego me fui abriendo a otros géneros. Subía mis canciones a Instagram, se hacían virales y la gente empezó a contactarme: compositores, gente de otros lados. Jimmy de la Nazza me contactó y ahí empezó toda la historia.
¿Cuál fue la canción que te cambió la vida?
Más que cambiarme la vida, fue la que inició mi carrera. Jimmy me contactó por Instagram, creo. Él tenía dos canciones pegadas en el underground en Mexicali y en toda la Baja. A toda la gente le gustaban esas canciones y ahí fue donde me dijeron: “Óscar, dedícate a esto”. Y eso sí cambió mi vida, no tanto porque me hiciera famoso, sino porque me hizo ver la música de otra manera.
¿Cuáles eran tus influencias musicales en ese entonces?
No siento que tuviera un artista que influyera directamente en mi estilo. Me influenciaba mucho el estilo underground que había aquí en Mexicali. Era algo distinto, no era ni tumbado ni corrido, era como una mezcla. Me guiaba por los tumbados y por los corridos de antes, pero quería hacer una línea que no fuera ni uno ni lo otro. Un punto medio. Porque estaban criticando mucho los corridos tumbados, pero a mí me gustaban mucho. Al final decidí hacer la mitad y la mitad.
Ahora estás viviendo en Los Ángeles, haciendo giras, conocido por muchísima gente… ¿Cuál ha sido el golpe de realidad más intenso que has tenido?
Creo que ahora mismo, porque gracias a que hice música, también me tocó desarrollar artistas. A mí nadie me tocó desarrollar a mí. Ahora tengo toda una empresa atrás de mí. Fue como: “¡Verga! ¿Qué hice?”. En qué momento Víctor es número uno, en qué momento tengo tanto éxito, en qué momento todo mi equipo está teniendo éxito. Me entiendes, ¿en qué momento hay tanta gente trabajando y es tanto lo que estamos haciendo? Es un crecimiento constante.
Claro, ¿estás satisfecho?
Claro. Vivo a gusto, vivo tranquilo. Pero yo soy una persona muy activa. No puedo disfrutar de no hacer nada. Si tengo vacaciones, tengo que estar haciendo música o algo. Necesito estar haciendo algo siempre. Cumples una meta y quieres otra cosa. Siempre hay más. Siempre queremos mejorar, mejorar todo lo que nos rodea. Pero obviamente es satisfactorio que la gente reconozca tu trabajo y reconozca mi música. Yo quería que la gente escuchara mi voz, no por dinero ni por fama.
¿Y por qué Víctor? ¿Por qué te llamó la atención su talento?
Pues ahorita es el número uno. Tiene un talento increíble. Yo le aposté todo a él. Creo que fue una base muy fuerte en ese momento. Lo dimos a conocer y México se dio cuenta de quién era y qué podía hacer. Él aprovechó la oportunidad al máximo. Tuve muy buen ojo. Víctor es un buen chico, muy talentoso. Hicimos mucho clic en su momento, cuando andaba de gira conmigo. Ahorita, gracias a Dios, él ya tiene su gira, su gente, sus compromisos. Yo tengo los míos. En un momento, solo éramos él y yo trabajando juntos. Pero ahorita ya tiene su equipo, su show, todo diferente. Seguimos unidos haciendo música, que es lo que nos unió en un momento.
Claro, y hablando de todo esto, ¿cómo balanceas tu vida personal con tu vida profesional? Estando de gira, trabajando todo el tiempo…
Llega un momento en el que esto me consume demasiado. Yo siento que vivo para la música, aunque suene raro. No disfruto estar tirado en mi cama sin hacer nada. Prefiero vacilar, jugar, hablar con mi equipo, quizás tomar algo en el estudio.
¿Y sobre “Rico o Muerto”, cuál es el significado de ese nombre?
“Rico o Muerto” lo dice todo. Éramos dos soñadores, Chachito y yo, viviendo juntos y haciendo música. Ese era nuestro sueño y esa era la frase que traíamos: “Rico o Muerto”. Empezó como un grito de guerra para Oscar. Siempre tuve la idea de crear una empresa, y cuando conocimos a Víctor decidimos que ese era el nombre.
Me gusta. Bueno, Oscar, para terminar esta entrevista, ¿qué mensaje le darías a ese Oscar de hace muchos años, que apenas está descubriendo lo que quiere, pero todavía no sabe cómo lograrlo?
Le diría que no se desespere, porque es muy desesperado y ansioso. Siempre ha conseguido lo que quiere.
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Feature Editor: Taylor Winter Wilson (@taylorwinter)
Writer: Frida García D Adda (@fridadda_)
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